‘En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: «De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? Acaso no es éste el hijo del carpintero?…y se negaban a creer en él.
Entonces, Jesús les dijo: «Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa». Y no hizo muchos milagros ahí por la incredulidad de ellos.
Palabra del Señor.
Evangelio según San Mateo 13, 54 – 58.
Oh Divina Providencia! Concédeme clemencia, por tu infinita bondad… Te pido para los míos, casa, vestido y sustento!
